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Así contribuye el teletrabajo a mejorar el planeta y crear un mundo más justo, feliz y sostenible

Cada día está más asumido que hay cosas que deben cambiar en el corto plazo para que en el medio y largo podamos, por un lado, seguir disfrutando de la vida en nuestro planeta tal y como hacemos a día de hoy y, por otro, podamos seguir avanzando hacia una sociedad con mayor cohesión, justicia e inclusión. La Organización de Naciones Unidas propone una agenda para 2030 resumida en 17 puntos para conseguir este reto. De todos estos puntos, hay varios en los que el teletrabajo se ha demostrado como un habilitador para dar un paso en la consecución de estos objetivos de desarrollo sostenible, como por ejemplo la igualdad de género, la salud y el bienestar, el acceso a un trabajo decente y crecimiento económico, la reducción de las desigualdades, las ciudades y comunidades sostenibles, o la acción por el medioambiente y el clima.

De este modo, y alineados con esta declaración de metas de la ONU, somos capaces de identificar cómo el teletrabajo está poniendo su grano de arena de la siguiente manera:

Las empresas que apuestan por el trabajo remoto tienen más líderes mujeres. Según los datos publicados en este artículo, aquellas empresas que mayoritaria o totalmente utilizan modelos de trabajo remoto tienen un 28% de altos cargos y el 19% de los cargos de CEO ocupados por mujeres, frente por ejemplo al 5% de CEOs mujeres de las empresas del S&P500. En el artículo enlazado explican además con detalle los motivos para esta diferencia de datos en lo respectivo a la paridad laboral de género.

El teletrabajo mejora la vida de los empleados. Así lo indica, entre muchos otros, este estudio de Gotomeeting, donde aportan una serie de datos realmente reveladores sacados de encuestas a más de 3000 trabajadores. Todos ellos revelan, en definitiva, que el bienestar familiar y personal se ve incrementado positivamente con modelos de trabajo desde casa, siendo de tal importancia que hasta aproximadamente un 30% de trabajadores preferirían ganar menos dinero si ello les permite trabajar desde sus domicilios.

El teletrabajo mejora nuestro medio ambiente. Aunque en este punto aún hay debate, la Fundación Másfamilia y Ecoembes concluyen en su Libro Blanco del Teletrabajo que el impacto del trabajo remoto en nuestro ecosistema es positivo debido principalmente al descenso de emisión de gases contaminantes a la atmósfera relacionados con los traslados a los centros de trabajo, así como al descenso de ocupación de suelo urbano, con el impacto positivo que ello conlleva.

El teletrabajo, oportunidad de desarrollo para las poblaciones rurales. Pese a que actualmente hacen falta mejoras en infraestructuras de comunicaciones para que el teletrabajo en multitud de poblaciones rurales se convierta en una opción viable y real, es sin duda este nuevo modelo de acceso al trabajo una oportunidad que abre las puertas a un nuevo desarrollo y, quien sabe, una segunda juventud para los entornos rurales, no solo llevando trabajo hasta aquellas poblaciones para evitar su despoblación y promocionar su prosperidad, sino también sirviendo de alternativa habitacional a muchos trabajadores que prefieran abandonar las grandes ciudades una vez no sea necesaria su presencia en los centros laborales.

Teletrabajo para aumentar la empleabilidad de personas con discapacidad. Pese a que supone grandes retos para el colectivo de personas con distintas capacidades, es cierto que las nuevas tecnologías están haciendo que la empleabilidad de las personas con discapacidad se vea incrementada año tras año. El teletrabajo, habilitado por dichas nuevas tecnologías, evita que empleados con movilidad reducida tengan que trasladarse hasta los centros de trabajo. Como indican distintos estudios, el teletrabajo podría ser una potente alternativa para garantizar la participación en el empleo de las personas con discapacidad, especialmente cuando ésta afecta a su movilidad, siendo algunas posiciones que, a nivel nacional, tienen un alto potencial de contratación en régimen de teletrabajo, fundamentalmente en el área de Atención al Cliente e Informática, algunas como operador de call center, grabador de datos, administrativo, gestor de cobros, diseñador web o programador. Este punto es especialmente relevante teniendo en cuenta las altas tasas de desempleo de este colectivo de personas ya que, según una previsión realizada por Fundación Konecta y basada en un estudio reciente de la OCDE, el desempleo de personas con discapacidad en España a finales de 2021 alcanzará el escalofriante dato del 30,7%.

Son solamente cuatro ejemplos de cómo el teletrabajo puede acercarnos un poco más a esa sociedad a la que dirige sus esfuerzos la Organización de Naciones Unidas en su Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030. Una sociedad más comprometida, más inclusiva, más responsable y más sostenible.

 

El Autor

Graciela de la Morena Carra

Graciela de la Morena Carra

Apasionada y convencida del valor que la acción social aporta al entorno empresarial y por supuesto a la sociedad. Especialmente vinculada al mundo de la discapacidad con mas de 20 años de experiencia en la ejecución de proyectos, Graciela es licenciada en Ciencias Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid y MBA por el Instituto de Empresa. Además imparte clases como profesora de RSC del Executive MBA y del Máster de Dirección Comercial y Ventas en EAE Business School y dirige la Fundación Konecta desde hace 13 años.

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