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Más que una cuestión de feminismo

Hace 5 años cuando empecé a adentrare en el entendimiento de la Equidad de Género, el leguaje incluyente, los diferentes tipos de acoso que enfrentan las mujeres (y también los hombres, aunque con menos frecuencia), creía que eso era un tema resuelto y no entendía muy bien por qué había que trabajar en la implementación de sistemas y certificaciones de equidad, si para mí era natural que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos y deberes; pero después de muchas lecturas y largas conversaciones empecé a comprender que aún falta mucho por trabajar, para lograr que sea natural que un papá vaya por las calificaciones de sus hijos al colegio, que ambos compartan la preparación de la comida y la limpieza de la casa cuando regresan del trabajo, que papá también se puede sentar a hacer los deberes con los niños, que no sea la hija soltera, sino el hijo soltero quien decida quedarse en casa al cuidado de sus padres o algún familiar enfermo.

Para lograr estos cambios, el papel de las empresas es fundamental, allí se pueden dar las grandes transformaciones que se reflejen en la sociedad.  Empezando por el grupo directivo, donde primero se debe generar el convencimiento de que implementar prácticas que faciliten la incorporación de las mujeres al mundo laboral, permitiéndoles crecer y escalar posiciones, contando con todas las condiciones que les ayuden a ejercer sus profesiones sin tener que sacrificar su vida personal, se verá reflejado en mejor productividad, climas laborales favorecedores para el logro de objetivos, mayor atractivo para futuras personas que deseen integrarse a la plantilla y mejor reputación corporativa.

Las siguientes son buenas prácticas que están implementando las empresas que han empezado a reconocer la Equidad de Género como una ruta para construir sociedades más justas, equilibradas y prósperas:

  1. Incluyen en sus procesos de reclutamiento y selección políticas que garanticen el acceso en igualdad de condiciones a hombres y mujeres, además de procurar representatividad de ambos sexos en toda su estructura, promoviendo la presencia de más mujeres en los cargos de decisión.
  2. Tienden al cierre de brechas salariales, definiendo políticas de remuneración por competencias y teniendo en cuenta las características del cargo, más no de la persona. De esta forma se garantiza igual salario para hombres y mujeres.
  3. Facilitan la conciliación de la vida laboral, personal y familiar con corresponsabilidad, con opciones de horarios flexibles, tiempos libres, capacitaciones en temas de coparentalidad y motivando a hombres y mujeres para que ambos asuman el cuidado del hogar, bien sea de sus hijos, padres u otras personas que requieran cuidados.  Tal vez es este uno de los aspectos que requieren más trabajo, por la necesidad de erradicar creencias sembradas durante años, pero lo podemos tratar en otro artículo.
  4. Garantizan ambientes de trabajo sanos, armónicos, libres de cualquier tipo de acoso laboral y sexual, práctica que requiere un gran compromiso y una decida apertura para reconocer lo que por años ha sido aceptado socialmente: Las bromas sexistas, las miradas fortuitas, los comentarios fuera de lugar, no son comportamientos inofensivos.
  5. Practican el lenguaje incluyente y una comunicación no sexista, con sentido de propósito.  Este es un proceso complejo, porque exige un amplio conocimiento del lenguaje y saber integrarlo a la cultura de la organización, para evitar caer en el lugar común del “ellos y ellas, o la @”.  Un lenguaje incluyente es construir conversaciones escritas y visuales, conscientes y permearlas en toda la organización, donde de manera coherente se incluyan todas las personas que la integran.

Este es un camino de transformación mental y cultural que, exige adquirir nuevos aprendizajes, poniéndonos a tono con los nuevos retos de la humanidad.

«Las mujeres habrán alcanzado la verdadera igualdad cuando los hombres compartan con ellas la responsabilidad de la crianza de la siguiente generación». Ruth Bader Ginsburg

El Autor

Maritza Múnera Puerta

Maritza Múnera Puerta

Mi propósito es contribuir a dejar la parte del mundo que habito un poco mejor. Por eso los temas sociales se han convertido en un camino para dejar mi contribución profesional y personal.

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