La adopción de prácticas y herramientas digitales por parte de las empresas como consecuencia del teletrabajo ha llevado a un creciente interés por monitorizar el performance del empleado. La empresa Hubstaff, por ejemplo, cuenta con un sistema por el cual realiza hasta 3 fotografías cada 10 minutos a través de la webcam del empleado para hacer un análisis de la productividad del trabajador.

Aunque la monitorización de productividad no es nada nuevo, las nuevas tecnologías e inseguridades que pueden surgir durante esta época, puede llevar a algunos equipos e incluso a corporaciones enteras a incorporar este sistema a lo “Gran Hermano” en su ecosistema de monitorización.

Legalmente estamos protegidos por leyes tanto domésticas como europeas que nos dan cierta garantía de privacidad, es el caso del Artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, y es posible que las empresas entren en conflicto con dichas normativas. Sin embargo, lo que pueden perder antes de entrar en legalidades, es la confianza de sus empleados además de la buena experiencia del trabajador en su lugar de trabajo.

Los empleadores deben por tanto tener en consideración las ramificaciones legales de estos programas pero, sobre todo, deben tener en cuenta su relación con los trabajadores y la experiencia que puedan tener estos cuando, ya de por sí, se encuentran ante una situación difícil y en muchos casos, inestable. Si la vigilancia cumple unos intereses legítimos se puede encontrar un equilibrio entre la comodidad del empleado, su privacidad, y la necesidad de recopilar información, pero programas especialmente intrusivos, como puede ser la grabación por webcam, deberían evitarse por completo. España y Alemania son países que ya se encuentran en proceso de revisar e implementar restricciones en este aspecto dentro del contexto del teletrabajo, y muchos otros países nos seguirán de cerca. Mientras tanto, recae sobre la empresa la responsabilidad de utilizar estas herramientas de vigilancia de forma ética y de generar una relación de confianza con sus trabajadores.

Anterior

Así contribuye el teletrabajo a mejorar el planeta y crear un mundo más justo, feliz y sostenible

Siguiente

Ese nuevo Cliente llamado Darwin

Sobre el autor

Mariola Montoya

Periodista y comunicadora audiovisual que junto a su curiosidad innata da un enfoque único a su contenido.

Te puede interesar