Es sabido que todo negocio necesita de un claro propósito y una estrategia eficaz para conseguirlo, ya se trate de una start-up o una multinacional, donde encontramos ilustres casos de éxito. Y es que la planificación estratégica y la innovación forman parte del ADN empresarial y no necesariamente se relacionan con el tamaño de la compañía.

Pese a ello, la mayoría de las compañías asocian al proceso de planificación estratégica como tediosa, poco útil, incomprensible para la mayoría de los colaboradores y, en el mejor de los casos, se plasman más en decálogos de buenas intenciones que en planes de negocios.

 

La innovación estratégica, la clave de la gestión

Y es allí donde la innovación estratégica, caracterizada por un planeamiento estratégico disruptivo, ágil y flexible, que se adapte a los nuevos retos y necesidades que requieren clientes, mercados y competidores, tiene mucho para aportar.

Las empresas que aspiran a sobrevivir en entornos ultra-competitivos necesitan transformar sus procesos de planificación estratégica para que sean más continuos, ágiles y efectivos.

Actualmente no es posible concebir una estrategia ganadora sin innovación; ésta debe incorporarse en el proceso de planificación estratégica de modo que permita desarrollar estrategias que extiendan la vida útil de nuestro modelo de negocio actual, así como explorar nuevos modelos de negocio que permitan trazar un roadmap de mediano y largo plazo de la compañía.

Todo mercado tiene su factor de disrupción. Veamos el caso de Uber o Airbnb o de las Fintech, que rompieron el status quo de los Bancos, o del E-Commerce, que definió una nueva manera de llegar al consumidor. En ese marco, la industrias del Contact Center & BPO no escapan a esa ley universal; están siendo atravesada por un ecosistema mucho más amplio y en plena transformación, de la mano de las compañías especializadas en el desarrollo de soluciones tecnológicas, en la analítica, el big data, el machine learning, como así también por la consultoría, el customer experience y el mismo E-Commerce, entre otros.

Ante ello, es imperativo la innovación estratégica como aliado de la transformación y la adaptación a las nuevas reglas de juego.

 

Visión de futuro como norte

No es novedad que atravesamos un entorno Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo (VUCA), con consumidores cada vez más exigentes, con competidores cada vez más agresivos que exceden tanto la lógica geográfica como la propia de cada industria.

En ese plano, ya no vale seguir proyectando desde el pasado, que sólo nos asegura estrategias incrementales (más de lo mismo), sino crear una visión del escenario futuro en la que la empresa debe competir y, a partir de allí, plantear una estrategia hacia atrás (Future-Back), identificar los cambios que necesarios para transformarnos y competir en ese futuro.

Una vez definida nuestra visión a futuro, continuamos con el despliegue en cascada de los objetivos y resultados claves OKRs que necesitamos alcanzar dentro de un esquema de revisión trimestral. Este último factor es clave ya que no sólo nos brindará la flexibilidad que necesitamos para re-ajustar las iniciativas y resultados hacia las metas sino también nos ayudará a sembrar una cultura del aprendizaje continuo.

Otro factor clave de este proceso de innovación estratégica lo configura su co-construcción. Lograr definir objetivos desafiantes y que se conecten con la emocionalidad de los equipos involucrados aumenta exponencialmente su compromiso, aporte de valor, motivación y probabilidad de éxito. Lo contrario se obtiene al definir metas meramente numéricas como objetivo.

Un aliado clave para asegurar una eficaz ejecución de la planificación estratégica es, sin dudas, contar con un porfolio estratégico único de la compañía que identifique, anime y asegure los principales programas, proyectos e iniciativas que aportan valor a cada eje estratégico del negocio.

Esquemas de trabajo ágiles, con un alto empoderamiento de sus equipos que aprenden y mejoran constantemente su agregado de valor hacia los clientes, son muy eficaces para estos esquemas estratégicos flexibles.

A su vez, el aporte del change management es vital para lograr que las personas que se ven involucradas o impactadas en los cambios necesarios puedan adoptar los mismos de la manera más rápida y efectiva posible.

Cualquiera sea al contexto y el modelo de negocio, es importante ser conscientes que emprender un camino de transformación real supone visualizar el futuro deseado para el negocio y, a partir de allí, emprender un camino estratégico que supone tener el coraje de tomar riesgos, realizar ensayos, cometer errores y renunciar a viejos hábitos y creencias que no impiden dar ese salto necesario.

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Sobre el autor

Diego Aliaga

Con más de 10 años de trayectoria profesional en Konecta Argentina, desempeñándose actualmente como Gerente del Área de "Transformación Estratégica & PMO ", llevando adelante equipos ágiles enfocados en la transformación y aporte de valor al negocio.

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